País crisálido, de telarañas antropóficas,
de idearios empolvados en mefistotélicas conspiraciones,
de cienañosdesoledad enquistados en las barbas
de quienes sacrosantamente dirigen nuestros destinos.
País crestácico de contituciones bíblicas
creadas por díscolos asumidos como profetas.
País betusto apoyado en su forma,
con leyes para las tuertos, gobernando a los ciegos.
Ay país, mi país que me dueles...
y yo tan lejos y extrañando hasta tu sombra.
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